El mes de febrero en Valencia tuvo un aroma especial. La primavera se intuía cercana, comenzaba a oler a pólvora fallera y se acercaba una cita ineludible para todos los enamorados: San Valentín. Se vivió ese cosquilleo que genera la búsqueda del plan perfecto para el 14 de febrero. Y es que, siendo honestos, el concepto de “cena romántica” llevaba tiempo desgastado de tanto usarse. Las parejas ya no buscaban solo una mesa y dos platos, sino una evasión, una historia que contar al día siguiente y un entorno que les hiciera sentirse protagonistas de una noche excepcional.
En Casino CIRSA Valencia se elevó la apuesta con una propuesta de San Valentín sin parangón, pensada para cada tipo de público, para cada pareja y para cada preferencia. Se creó un auténtico ecosistema de ocio que fusionó la innovación gastronómica, la tradición vinícola de la tierra y el talento artístico. Para quienes se preguntaron cómo conquistar —o reconquistar— a esa persona especial, el Casino se consolidó como el lugar donde había que estar aquel San Valentín.
El escenario de tus sueños, espectáculos que enamoraron
En Casino CIRSA Valencia, la cena fue solo el primer acto de los dinner show especiales de San Valentín. El verdadero valor diferencial de la propuesta residió en la puesta en escena de los artistas.
Viernes 13 de febrero: Homenaje a Michael Bublé.
El amor no se celebró únicamente el día 14. El viernes fue la elección de quienes prefirieron adelantarse a las masas. En este homenaje a Michael Bublé se disfrutó de una auténtica oda al estilo crooner. La Babalú Band interpretó clásicos como Haven’t Met You Yet o Everything, creando una atmósfera elegante, vibrante y sorprendentemente divertida. Fue una música que invitó a la confidencia, a ese movimiento de pies bajo la mesa y a disfrutar sin prisas de una noche especial.
Sábado 14 de febrero: Especial Tango.
La pasión llegó de la mano del tango, el baile del deseo por excelencia. Un gran elenco de bailarines profesionales transformó el escenario en una exhibición de precisión, fuerza y sensualidad. Ver el tango de cerca, sentir el movimiento de los vestidos y la tensión entre los intérpretes generó una atmósfera eléctrica e inolvidable. Fue una cena espectáculo inmersiva que transportó al público a los auténticos shows de Buenos Aires.
El arte del maridaje con Casino a Sorbos y La Baronía de Turís
En el corazón de la propuesta de San Valentín 2026 se situaron las cenas celebradas en el restaurante One VLC las noches del 13 y 14 de febrero a las 22:00 h. La experiencia se concibió como una auténtica coreografía de sabores, diseñada para sorprender y seducir, donde cada bocado fue una apuesta ganadora.
Aperitivo, rompiendo el hielo.
Toda gran cita comenzó con una sorpresa: un Cóctel Americano elaborado a partir del vermut artesanal 13:30. Su equilibrio entre el amargor botánico y el dulzor justo preparó el paladar para lo que estaba por venir. Se acompañó de roquitas de pulpo con ajoaceite de membrillo, un bocado que jugó con las texturas crujientes y la suavidad frutal, rompiendo los esquemas del aperitivo tradicional.
Entrante, la elegancia del mar.
El primer vino de la cena fue Luna de Mar Blanco (100 % Moscatel). Lejos de los tópicos, se presentó como un vino seco, floral y cítrico, perfecto para acompañar unas zamburiñas a la plancha con foie y sal al carbón. La grasa noble del foie se equilibró con la frescura del vino, mientras la sal aportó un sutil toque ahumado.
Pescado, técnica y tradición.
La velada continuó con un pescado de lonja al horno reinterpretado con un giro de autor. La salsa cremosa de mar y azafrán incorporó en su reducción el vino dulce Cañamar, dando lugar a un plato que supo a Valencia y a tradición marinera, elevado por la sofisticación del azafrán.
Carne, el clímax del sabor.
El plato principal fue una carrillera de ternera cocinada a baja temperatura hasta deshacerse con el simple roce del tenedor, acompañada de un cremoso de boniato. El maridaje con Luna de Mar Tinto (Tempranillo y Merlot) aportó cuerpo, estructura y notas de frutos rojos que envolvieron la intensidad del plato.
Postre, el beso final.
La experiencia concluyó con el Flan de Mistela 1000 Besos Merlot, uno de los emblemas de La Baronía de Turís, acompañado de helado de manzana asada. Un postre reconfortante que dejó un recuerdo dulce y persistente.
La propuesta se integró dentro de Casino a Sorbos, un proyecto nacido de la pasión por el producto local y desarrollado junto a los expertos de 5barricas. En este San Valentín, el protagonismo recayó en La Baronía de Turís.
Más de un siglo de historia en cada copa
Para comprender la experiencia, fue esencial entender lo que había detrás de cada sorbo. La Baronía de Turís no fue solo una bodega, sino una cooperativa histórica que desde 1920 ha cuidado el paisaje y las variedades de la zona, transformando la Malvasía o la Moscatel en auténticas joyas líquidas.
Al acceder al Casino, una gran vitrina dedicada a la bodega dio la bienvenida a los asistentes. Durante todo el mes, sus barras sirvieron Luna de Mar Blanco y Tinto, referencias que representaron la esencia del Mediterráneo. En esta propuesta, el vino no actuó como simple acompañante, sino como hilo conductor de la experiencia.
San Valentín en Casino CIRSA Valencia
Lo que hizo de San Valentín en el Casino una experiencia superior a la de cualquier restaurante convencional fue el ambiente. Tras la cena, la noche no tuvo por qué terminar. Las barras permanecieron abiertas en un entorno seguro y cosmopolita, reforzando la idea del Casino como punto de encuentro internacional y garantía de una velada selecta y distendida.
Como referentes del ocio y el entretenimiento en Valencia, el equipo de Casino CIRSA demostró que los detalles marcaron la diferencia. San Valentín fue mucho más que una fecha en el calendario: fue la suma de la tradición de La Baronía de Turís, la maestría de los chefs y el alma de los artistas.
Aquel San Valentín se vivió como una invitación a salir de lo ordinario y entrar en un mundo donde el tiempo pareció detenerse entre copas de vino, acordes de piano y pasos de tango. Porque el verdadero lujo fue la compañía y el escenario, el Casino más vibrante del Mediterráneo.









